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Crónica desde el dorsal: Behobia – San Sebastián

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Luces, cámara, acción. Los actores, listos para dar lo mejor de sí mismos, vestidos para la ocasión y con las ideas claras, saltan en masa a escena. Por delante, el reto de completar una película bien guionizada aunque no exenta de sorpresas y complicaciones.

Porqué efectivamente, la Behobia es una película que combina acción, intriga e incluso toques de comedia. Un rodaje que dura 20 kilómetros. O una hora y pocos minutos si eres un superatleta llamado Carles Castillejo, Jaume Leiva (aplauso gigante) y José Carlos Hernández (podio masculino) o más de dos horas si eres un simple mortal.

Behobia 4En su 51º edición, San Sebastián se volvió a poner guapa para acoger a los más de 30.000 corredores que partían con el objetivo de cruzar la meta situada en La Concha. Una recta de meta que casi puede hacerse más larga que la espera para arrancar a correr en Behobia. Y es que servidor tuvo la suerte de salir poco después de los élite, a las 10:10h, pero el último cajón salía a las 11:35h.

Todo es especial en la Behobia – San Sebastián. Desde el ambiente de fiesta que se vive en Donosti los días previos a la carrera hasta el paseo post carrera por La Concha, paraíso del postureo y los selfies. Una carrera que lleva media siglo celebrándose ha vivido de todo y en plena época 2.0, también la propia prueba ha tenido que adaptarse a las circunstancias. Sin ir más lejos, la cobertura mediática que rodea la competición es espectacular, con una página web atestada de información y un servicio de atención al corredor constante.

Con salida en Behobia, pequeño barrio de Irún, muy cerca de la frontera francesa, la carrera se dirige en unos primeros kilómetros de serpenteo hasta el primer techo importante, el Alto de Gaintxurizketa (km 6). Sin duda, haber participado en más de una ocasión en esta carrera se agradece especialmente porque permite ser consciente de la estrategia correcta a seguir: reservar energía para esta primera subida, que personalmente se me atragantó en mi debut.

Pasada esta ascensión, nos dirigimos hacía Errenteria, donde por un momento puedes desvariar y ponerte a correr a 3 min/km. ¿Que por qué? Es difícil encontrar pueblos donde tanta gente salga a la calle a animar a unos locos corredores pero en Errenteria falta acera para acoger a tanto público. Una delicia. Aún así, lo de ponerte a 3 min/km no te lo recomiendo, sobre todo por la subida de los Capuchinos (km 13) que te espera justo después. ¿O te pensabas que todo era bonito?

Ya en la parte final, las vistas del puerto y varios repechos dan paso al barrio de Herrera, ya en San Sebastián, donde te espera el temido Alto de Miracruz (km 17). Realmente, aquí sí te puedes sentir como Marco Pantani en Alpe d’Huez. Vale, quizá no subes igual de rápido, pero como mínimo te anima el mismo número de gente (o más).

Y los tres últimos kilómetros son para disfrutar. Eso, la teoría. La práctica dice que, si estás buscando hacer marca personal, quizá serán los kilómetros más sufridos de toda a carrera. Pero oye, te recomiendo que los disfrutes, aunque sea apretando los dientes.

Una 51º edición marcada por la muerte de un corredor navarro de 31 años que entró en parada cardio-respiratoria nada más cruzar la meta. Desgraciadamente, con esta noticia empiezo mi valoración de la Behobia 2015:

1/5 – Si has llegado hasta aquí has podido notar que la carrera no es llana ni fácil de correr. Al recorrido, este año se le ha sumado un insólito calor que ha causado estragos. Personalmente, pude ver a varios participantes siendo atendidos en plena carrera por las emergencias médicas. Y ese número incrementó en la meta, donde un par de corredores se desplomaron justo delante de mí. En total, unas 450 intervenciones realizaron los servicios médicos, con 23 corredores trasladados al hospital. En el momento de escribir estas líneas, 5 de ellos siguen en la UVI.

Behobia 32/5 – No han sido pocos los corredores que han criticado a la carrera, organizada por el C.D.Fortuna. Partiendo de la base que cada uno es responsable de lo que hace (en este caso, de apuntarse a la Behobia), no creo que sea justo lanzarse a criticar la prueba. Es cierto que el calor apretó y mucho pero el recorrido estaba publicado en la web. Evidentemente, estoy seguro que muchos de los corredores que fueron atendidos estaban en buenas condiciones físicas. Pero en toda prueba multitudinaria hay participantes que requieren de ayuda médica. Son varias las voces que piden que, a partir de 2016, la organización exija un certificado médico o un mínimo de experiencia en carreras para poder participar. Excesivo.

3/5 – Desde 2009, la organización decidió cambiar las habituales botellas de plástico en los avituallamientos por pequeños vasos de papel compostable. Sin duda, apuesta por un medio más sostenible digna de aplaudir. Eso sí, que levante la mano quien sepa beber del vaso sin mojarse toda la cara. Habrá que entrenarlo a conciencia.

4/5 – Recorrido variado y entretenido que tiene de todo (duras subidas y largas bajadas) y que viene amenizado por el calor que da el público. Sí, como ya habrás leído, no es fácil ni apto para cualquiera. Pero es difícil encontrar un recorrido mejor para una carrera para enmarcar.

5/5 – Aunque para enmarcar, el ambiente que vives antes, durante y después de la carrera. De hecho, hay una teoría que afirma que las carreras del País Vasco son diferentes de por sí, con el público local llenando de color y sonido la prueba. La Behobia es el mejor ejemplo. Si quieres sentirte como un gladiador romano, esta es tu prueba.

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About Author

Mataró, 1992. Graduado en Periodismo por la UAB. Atleta popular o algo parecido. Amante de los deportes y de la política. Atletismo y triatlón en vena.