Te espero en la meta, la historia de superación de Ramón Arroyo

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Alberto Montenegro – La fiesta de bienvenida de la Challenge Barcelona-Maresme 2013, celebrada con motivo del quinto aniversario de la prueba, fue un lugar de encuentro para todos los participantes antes de la gran cita deportiva.

Además de una magnífica cena buffet ofrecida por los organizadores, el programa de la noche contaba con la actuación del grupo de Manu Guix, “Los de siempre”, al que en un momento de la noche se le unió el saxofonista y triatleta de larga distancia Llibert Fortuny y de un sorteo de regalos en el que las manos inocentes fueron un triatleta profesional, Gustavo Rodríguez, y un popular, Ramón Arroyo.

Antes de este sorteo me pareció interesante interactuar con ambos para ver cuáles son las inquietudes de uno y de otro en las últimas horas antes del gran objetivo de la temporada. Gustavo nos decía que el día siguiente haría una hora y media de bicicleta y que tocaría algo de agua mientas que Ramón estaba más pendiente de saber a qué hora podría ver a su mujer y a sus pequeños, ya que una tormenta eléctrica había desviado su avión hasta Palma de Mallorca, pero que su idea era la de tener un día tranquilo en familia. Ramón también comentó que no se iba a tomar una cerveza y que recordaba perfectamente el último día que se había tomado una copa, el del cumpleaños de su mujer, mientras que Gustavo sí que nos reconoció que la cerveza de esa noche con la cena era de cita obligada.

Ramón podría haber pasado perfectamente como un popular normal, de esos que hacen grandes las competiciones y que cada día se preparan más concienzudamente para atacar distancias mayores. Pero detrás de él había una historia de superación para quitarse el sombrero y quiero dedicarle mi primer post en esta página. Y es que nadie diría que Ramón había sido diagnosticado hace casi una década de esclerosis múltiple.

Nuestro protagonista explicó –en un perfecto inglés, todo hay que decirlo- a los que serían sus compañeros el domingo en la línea de salida cómo su vida cambió cuando un médico le dijo que no podría volver a correr más que 200 metros. Después de una época de rebeldía contra el mundo y de indignación en la que cogió mucho peso y bebía y fumaba de forma bastante habitual, todo cambió cuando un día vio a su hijo en la cuna y pensó: “¿pero qué estoy haciendo?”.

Su cambio de mentalidad fue total, y pasó de ser una persona sedentaria y perjudicada por los vicios a intentar romper la barrera que le había dicho aquél médico: los 200 metros. Una vez superada, probó con un kilómetro, con cinco, con un diez mil… El paso a la triatlón fue un salto natural que hizo en 2009 gracias a un amigo que le animó a probarlo. Ramón descubrió por Internet la existencia de un compañero hoy en día de la categoría TRI3, Diego Velázquez –también aquejado de esclerosis múltiple, y su siguiente pregunta fue: ¿y por qué yo no puedo hacerlo también?”.

Arroyo se había dejado embriagar por el triatlón sin comerlo ni beberlo. Encontró una pequeña gran familia en su club, el Marlins Triatlón Madrid, y empezó a disfrutar como nunca de un deporte al mismo tiempo que disfruta de estas rutinas estimulando su cuerpo para combatir su enfermedad, pese a que de tanto en tanto algún brote le haga la puñeta. Él es consciente de que cualquier pequeño reto que se proponga ahora va a ser un gran paso para poder recordar durante su vida, ya que desconoce cuál será su estado de aquí a un año.

La fecha del 6 de octubre de 2013 la tendrá bien guardada en la memoria, ya que era la que se proponía como su principal reto de este año: ser el tercerespañol y el tercer deportista con esclerosis múltiple en todo el mundo en cruzar el arco del triunfo en un triatlón de larga distancia. Su único objetivo era el de acabar. La marca daba igual, aunque en esa Mediterranean Party había reconocido que se había preparado para acabar entre las 12 y las 13 horas.

Ramón cumplió con lo prometido y llegó a meta en 12:34.08 con una gran ovación de todos los asistentes a los que les recordó que todos aquellos que tengan una ilusión en la vida, que luchen al máximo por conseguirla, como él acababa de hacer. No sólo no había superado la barrera de los 200 metros que le había dicho aquél médico; ¡solamente aquél día había recorrido aquella distancia 1.130 veces!

Informe Robinson el Reto de Ramón
[youtube id=”CWujSWge_2k” width=”620″ height=”360″] @rarroyoes @amontenegro79

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Proyecto informativo y formativo del diario SPORT realizado por y para el triatleta popular. Especial atención al triatlón, swim, ciclismo y travesías