Consejos de nuestra psicóloga para que tus retos de año nuevo se cumplan de verdad

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Hay dos épocas al año donde especialmente nos planteamos nuevos objetivos, aunque a veces no tan nuevos, ya que se repiten año tras año… Hablo del verano y sobretodo de la Navidad.

Tener objetivos es algo fundamental en nuestra vida, nos hacen mantener la ilusión del día a día, luchar por lo que queremos, comprometernos, tener un camino a seguir, en fin, mantenernos motivados. De hecho, podemos embarcarnos en nuevos proyectos cualquier día, pero estas épocas resultan especialmente motivantes para hacerlo, quizás porque la corriente social nos lleva y se crea un buen ambiente donde nos sentimos más fuertes para lanzarnos.

Mi propósito de Año Nuevo es… cumplir todo lo que me propongo. Qué mejor manera de empezar que con tu propio compromiso. Hay muchos retos que podemos marcarnos, pero cumplirlo requiere un paso previo: el compromiso contigo mismo. A todo esto, ¿Ya has pensado cuál es tu propósito?

Si durante todo el año te has sumergido en una rutina, el cambio de número puede ser un buen motivo para pararte a reflexionar sobre lo que has estado haciendo y buscar formas de mejorar, por lo que “Nuevo año, Nuevas metas”.

Los propósitos de Año Nuevo se han convertido en un tópico, y es que muchas veces entramos en la dinámica de proponernos objetivos “porque toca” y sin tener realmente una idea clara de qué queremos y para qué, por lo que se convierte en la mera expresión de algunos deseos que no llegan a cobrar forma.

Tanto es así que según algunos estudios, como el de hace una década por la Universidad de Scranton (http://www.statisticbrain.com/new-years-resolution-statistics/) o por el psicólogo Richard Wiseman (Times, 2012), tan solo un 10% de la población cumple sus retos de año nuevo, mientras la mayoría en febrero ya los ha olvidado.

A veces es difícil plasmar nuestros deseos en objetivos o escoger cuál de ellos será el principal. Aquí te doy algunas ideas para que tu propósito de Año Nuevo no se quede en el tintero.

  • Detectar la necesidad. Piensa qué te gustaría cambiar, aquello que realmente sientas que quieres mejorar. Es importante saber para qué y qué esperas conseguir con ello.
  • Significado personal y compromiso. Debes conocer la importancia que tiene para ti y lo que estás dispuest@ a hacer por ello.
  • Objetivo positivo y motivador. Tu propósito debe ser en positivo, es decir, evita objetivos como “no quiero…/ no hacer…” Busca la acción que te llevará a conseguir lo que quieres.
  • Concreto y verificable. Especifica tanto como puedas lo que quieres conseguir, de manera que puedas ver fácilmente a dónde quieres llegar. Imagina que alguien tuviera que “examinarte”, ¿en qué tendría que fijarse para saber si lo estás cumpliendo?
  • Realismo. Chequea tu momento presente, los recursos que dispones y también aquellos obstáculos que tendrás que afrontar.
  • Caducidad. Decide cuándo empiezas, pero también para cuándo quieres conseguirlo. Busca una fecha cercana pero adecuada para poder ponerte en marcha, decide el día que quieras pero márcalo en tu calendario y comprométete igual que con cualquier otra cosa importante. ¡Ya estás en marcha!
  • Vive el proceso. Divide tu objetivo en pequeñas metas para que puedas conseguir mejoras de manera más inmediata. Para ello piensa cuáles serán los indicadores que te demostrarán que vas por el buen camino y planifica las acciones que llevarás a cabo.
  • Felicítate cada vez que cumplas con lo propuesto. Prémiate por cada pequeño éxito que te acerque a lo que deseas.
  • Recursos. Busca apoyos en tu entorno y hazlos partícipes. No sólo tendrás que cumplir con tu compromiso personal, sino también puede ayudarte “tener que rendir cuentas”.

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About Author

Raquel del Águila

Raquel del Águila, 1986. Licenciada en psicología por la UAB y coach especializada en deporte. Monitora deportiva y triatleta de media y larga distancia.