¿Conoces los beneficios de correr lento?

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Los entrenamientos a bajas intensidades, pueden no ser algo llamativo, pero son una de las claves del éxito del tres veces campeón del mundo Ironman, Craig Alexander. Del mismo modo, los atletas kenianos, conocidos como los más rápidos del mundo, realizan una gran cantidad de entrenamientos a ritmos lentos.

El hecho de correr lento, construye la capacidad aeróbica, la resistencia y la capacidad de quemar grasa. Pero, ¿qué quiere decir correr lento? El ritmo adecuado para un entrenamiento lento es el equivalente a un ritmo de calentamiento. O, si hablamos de zonas cardíacas de entrenamiento, estaríamos en la zona 1, o a unas 25 ppm por debajo de nuestro umbral cardíaco.

El entrenador de Crowie, Mat Steinmetz, explica las razones para este entrenamiento a baja intensidad “La frecuencia es importante y un ritmo fácil permite al triatleta sumar volumen”. En otras palabras, una de las claves para correr mejor es correr más, y un atleta podrá acumular más volumen si estos entrenamientos se hacen a intensidad moderada.

Los entrenamientos a altas intensidades provocan en el cuerpo mucho más estrés e impacto. Es por eso por lo que no deben realizarse a menudo. Pero esto no implica que el deportista no pueda correr después de un entreno duro. Simplemente, que un entreno a ritmo fácil ayuda a recuperarse del duro, manteniendo el cuerpo con un determinado nivel de actividad, que favorecerá la adaptación a nuevas y mayores cargas.

¿Cuándo debemos realizar entrenamientos lentos?

Entrenos de recuperación: después de un largo período de inactividad o tras un duro entrenamiento corriendo o en bicicleta.

Entrenamientos extras: a pesar de que el triatleta entrena en las tres disciplinas, una carrera extra a baja intensidad, proporcionará un estímulo aeróbico extra sin incrementar el stress muscular.

Plan B: hay días en los que nuestro cuerpo no está para hacer el entrenamiento marcado. Podemos sustituirlo por una carrera fácil. Es mejor eso que no hacer nada.

Vuelta de una lesión: correr en la zona 1 es menos estresante para nuestro organismo que llevarlo enseguida a un alto nivel de stress. Por eso es recomendable empezar paulatinamente a correr, durante las dos primeras semanas de vuelta a la actividad.

Transiciones: hay triatletas que les cuesta ponerse en marcha en la T2 y realizan malos parciales en el último tramo de competición. Por ello, puede ser una buena opción acostumbrar al cuerpo a este cambio, realizando carreras a baja intensidad después del entreno en bicicleta, de forma gradual.

Steinmetz añade que es un error el pensar que carreras lentas no producen tantos beneficios como un entrenamiento a alta intensidad “Me gusta pensar en el cuerpo como si tuviese un chasis y un motor. La mayoría del tiempo, entrenamos únicamente el motor, o los dos a la vez (chasis y motor), pero un entrenamiento a baja intensidad, ayuda a fortalecer nuestro chasis, esto es, la durabilidad y la resistencia”. (Revista Triathlete)

Y lo cierto es que, pasados 21km de la maratón de un triatlón de larga distancia, muchos desearán haber entrenado más la resistencia en lugar de la velocidad.

@Icewoman10 blog de judith

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Judith Perez

Castelldefels, 1979. Maestra especialista en Educación Física. Triatleta popular, cerrando las clasificaciones. Mens sana in corpore sano.