¿Corres con música? Compartimos los pros y contras de este hábito tan común

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En una competición o en cualquier entrenamiento de carrera a pie, vemos a menudo más corredores y corredoras con auriculares escuchando música que sin ella. ¿Cuál es el motivo?

¿Es beneficioso correr escuchando música?

El interés por este factor se despertó hace más de 100 años, con estudios que muestran que el ritmo de la música contribuye en el aprendizaje de los movimientos. Teorías de la percepción selectiva nos muestran que el sistema nervioso puede atender únicamente a un estímulo a costa de discriminar el resto de estímulos del entorno. Esto significa que, un estímulo externo como por ejemplo la música, puede bloquear algunos de los estímulos internos que se envían al cerebro –como pueden ser los mensajes que se reciben de la fatiga de músculos y órganos. Cuando estos mensajes se bloquean, se puede reducir la percepción del esfuerzo. Así pues, el deportista siente que puede correr más deprisa durante más tiempo.

¿Deberíamos correr con música?

El ser multitarea en este aspecto (ser capaces de correr y escuchar música al mismo tiempo) tiene también su parte negativa. Uno de los problemas es que escuchar música suprime los sonidos que esta práctica deportiva produce (como la respiración o el impacto de la zapatilla en el suelo), los cuales son esenciales para cualquier corredor que se tome un poco en serio la actividad. La respiración nos da un feedback de cómo está siendo nuestro esfuerzo y, de este modo, podemos graduar la intensidad (esto es, el entreno “por sensaciones”).

Otro de los problemas, es que nos aísla del entorno, lo cual puede ser peligroso y nos hace susceptibles a sufrir algún accidente (un coche que se acerca, animales…).

¿Todo el mundo necesita música para correr?

Los psicólogos del deporte a menudo recomiendan escuchar música como parte de la preparación mental previa a una competición y de este modo disminuir la ansiedad previa. Esto suele darse en atletas de élite, los cuales no disocian las sensaciones internas, sino que necesitan ser muy conscientes de ellas. En el resto de los deportistas más de carácter amateur, se tiende a disociar estas sensaciones y ocurre lo antes comentado: dejamos de prestar atención a nuestra fatiga para centrarnos en el ritmo musical.

Prohibido correr con música

Hace algunos años, la Federación estadounidense de atletismo prohibió el uso de reproductores musicales durante las competiciones. Los defensores de esta medida abogaban  que, de este modo, los corredores podrán auscultar su propio cuerpo, controlar mejor los tiempos, comunicarse con otros corredores y atender a las instrucciones de los jefes. Esta medida se puso en vigor en algunas competiciones, llegando incluso a registrar a los 7.000 participantes de la Grandma Marathon de Duluth (Minessota) y requisándoles sus reproductores, que enviaron días más tarde a sus propietarios a través de correo. Un ejemplo de esta medida en nuestro país se llevó a cabo en la Media Maratón de Vigo, en su edición del 2013, donde el juez decidió descalificar a 83 participantes por el uso de mp3. La actuación del juez fue bastante recriminada tanto por parte de los corredores como por la misma organización.

¿Música si… o no?

Es innegable que escuchar música mejora el rendimiento del corredor, que puede hacer más llevadero los entrenamientos de tiradas largas. Pero contra gustos, no hay nada escrito. Personalmente, cuando he reanudado el ir a correr tras un parón largo, he necesitado la desconexión que me brinda una buena lista musical en mi ipod, pero a medida que he ido progresando, he sustituido la música para cuadrar mi respiración con “tap-tap” de mis zapatillas al pisar el suelo. Que cada cual decida qué es lo que más le conviene.

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About Author

Judith Perez

Castelldefels, 1979. Maestra especialista en Educación Física. Triatleta popular, cerrando las clasificaciones. Mens sana in corpore sano.