Cronica desde el dorsal : Nirvana IRONMAN 70.3 Mallorca

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Xesc fue el ganador de la inscripción cortesía de PowerBar al reciente Nirvana IRONMAN 70.3 Mallorca. Nuestro ambajador fue descalificado. Compartimos su experiencia. ¡De los errores se aprende!

El Ironman 70.3 de Mallorca empezó cuando recibo un email de Triatletas en Red indicándome que han elegido mi candidatura para la plaza de ofertaban junto a Powerbar. A un mes de la prueba de larga distancia que estoy preparando participar en un half era un gran aliciente para ver mi estado de forma real.

Entre que recibo el correo y recojo el dorsal los entrenamientos van pasando según lo programado así que allí me presento, en Alcúdia, Mallorca, el viernes antes de la prueba para recoger las bolsas y los dorsales. Para un intento de triatleta como yo que viene del ciclismo, toda esta parafernalia se me hace rara y tengo que repasar varias veces cada bolsa. Una vez preparadas las bolsas ,y entregada la bici, veo que he tenido suerte con la ubicación de mi bolsa. Es la primera del colgador, y teniendo en cuenta que somos tantos y que todas son iguales, pues estoy encantado.

El día de la prueba… ¿por qué empezamos tan pronto? vaya, si me acabo de ir a dormir! Bueno, a desayunar sin muchas ganas y hacia la salida, que está cerca del hotel. Ya estoy acostumbrado y lo que hago cuando tocan estos madrugones es cenar bien y desayunar poco. Así me funciona y al menos lo que como me sienta bien. Toca natación con salida rolling start. Para mí se pierde la esencia de la competición, pues no sabes en que puesto real estás, pero por otra parte entiendo que 3000 personas nadando juntas en 1900 metros parecerían sardinas en una lata. Se nada bien, cómodo, y me sale por debajo de 29 minutos, a pesar de haberme despistado alguna vez y haber nadado algún metro de más.

Empieza la bici, el que se supone que es mi mejor sector,  y aunque esta temporada, supongo que por estar corriendo y nadando, no voy tan bien, recupero terreno y los primeros kilómetros llanos voy bastante rápido. Luego en el puerto sigo progresando y como he salido por la mitad del primer cajón de la natación debo llevar poca gente por delante; los pros y algún grupo de edad, pero en líneas generales creo que me está saliendo una buena prueba. De hecho hasta el km 50 no me pasa nadie, pues los dos que me habían adelantado antes del puerto perdieron terreno subiendo. Y llega el km 70 y paso por el avituallamiento, y vaya, resulta que sólo soy un aprendiz de triatleta. Cojo dos bidones, tiro uno en la zona reservada pero el otro no me da tiempo así que lo paseo en la mano un tiempo hasta que veo a un protección civil. Le hago una señal y se lo tiro cuando aparece un árbitro que me saca una tarjeta roja. ¿Perdón? ¿Que he hecho? le pregunto. Me dice que he tirado un bidón a lo que no puedo más que asentir y decir que se lo tirado a ese señor que estaba allí. Y con cara de tonto, bajo el ritmo y me voy tranquilo hasta la transición, y ya sin ganas de correr pongo fin a la experiencia. Triste pues aunque he incumplido la norma, que evidentemente desconocía, no he ensuciado. De hecho nunca lo hago, y le enseño al árbitro los geles vacios que llevaba metidos por dentro del tritraje. Así que no hay crónica del sector de “run” (yo le llamo correr, jeje) y me quedo con las ganas de ver que tiempo podría hacer y así usarlo como referencia de mi ritmo en el larga distancia.

No me queda otra que estar arrepentido, no de haber ensuciado, que no lo hice, sino de no saberme las normas, y de no poder contar que triatletas en red me ofreció la plaza y que con los geles de powerbar he hecho un tiempazo. Tendrá que ser en otra ocasión.

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About Author

Barcelona, 1975. Padre por devoción, triatléta popular de vocación Fundador y director de triatletasenred.com y de la agencia SinFrenos COmunicación Profesor de Ed. Física, licenciado en Comunicación Adiovisual y Máster en edición por la ESCAC.