¿Nos inventamos excusas para no aceptar el fracaso? Responde nuestra psicóloga

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Anteriormente hablamos sobre las relaciones entre el estrés y las lesiones . Esta vez, profundizaré sobre distintas cosas que pueden suceder en la mente de los triatletas, afectando al cuerpo y al rendimiento en forma de lesiones y otros malestares.

Abandonar un entreno, retirarse de una competición o dejar de practicar triatlón, motivados por lesiones o malestares que impiden disfrutar, son razones de peso para renunciar al triatlón de manera aceptable y conservando parte del orgullo personal. De hecho, nos autoconvencemos de que es la mejor opción con argumentos que puedan ocultar cualquier sensación de fracaso.

En algunos casos, estos abandonos responden a mecanismos de evitación, que permiten encubrir estados de ansiedad y estrés elevados, provocados por el burnout, miedos o presión (no cumplir expectativas, perder lo conseguido, no estar a la altura, etc.) y que acaban afectando a la autoestima.

¿Cuándo podemos sospechar que ocurre algo así?

Justificamos lo que nos pasa, a  pesar de no poner realmente los medios necesarios para solucionarlo. No digo que nos lo inventemos, ni mucho menos, simplemente nos apoyamos en ello, creando cierta sensación de indefensión ante lo que sucede. Y cuando queremos evitar determinadas situaciones, al no tener recursos para tolerar la adversidad, entramos en un círculo vicioso en el que dejamos de entrenar y por lo tanto el rendimiento es cada vez peor, además de no permitirnos aprender a controlar y superar la situación, haciéndonos cada vez más vulnerables.

Podría ser ejemplo un triatleta con una lesión de rodilla, provocada por una atrofia de la musculatura, que no hace los ejercicios de fortalecimiento como debería, a dos meses del IM, ya que en las últimas pruebas gente de su entorno a priori más lentos que él están empezando a superar sus marcas. O un triatleta que dice tener una fuerte descomposición que le obliga a abandonar la competición cuando ve que el tiempo al que aspiraba no es posible alcanzarlo.

Será interesante comprender el entorno, la motivación y el significado que el triatlón tiene para ti, tus habilidades reales y recursos disponibles, para ajustar al máximo las expectativas sobre tu rendimiento.

¿Cómo prevenirlo?

  • Recupérate adecuadamente del desgaste físico y psicológico, ya que el agotamiento y el estrés aumentan el riesgo de lesión y otros problemas.
  • Haz una buena planificación de la temporada, con sus periodos de entreno, competiciones y descansos. A menudo se infravalora el descanso, sin tener en cuenta que a veces “menos es más”.
  • Aprende a utilizar técnicas de relajación y otras técnicas cognitivas que ayuden a reducir tensión y mejorar la calidad del sueño.
  • Trabaja tu motivación básica y cotidiana: céntrate en pequeños logros y superación personales, que nos darán mayor satisfacción ante lo que estamos haciendo (por ejemplo marcar pequeños objetivos relacionados con la cadencia de pedaleo, que irán aumentando su complejidad progresivamente).
  • Trabaja para modificar creencias y tu estilo de afrontamiento, reinterpreta la situación de manera positiva y céntrate en oportunidades y soluciones.
  • Busca y mejora tus apoyos donde encontrar comprensión, facilidades y soporte.
  • Trabaja tu autoconfianza con objetivos y una planificación de la competición que aumente tu sensación de control sobre lo que sucede, pon la atención en lo que haces bien y refuérzate.
  • RECUERDA: tu rendimiento no mide tu valor como persona.

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About Author

Raquel del Águila

Raquel del Águila, 1986. Licenciada en psicología por la UAB y coach especializada en deporte. Monitora deportiva y triatleta de media y larga distancia.