¿Rendirse no es una opción?

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Somos muchos los que nos planteamos objetivos a medio o largo plazo, a veces, condicionados por la obligación de inscribirte a un evento antes que se agoten plazas o por tener motivación para la temporada. A veces no salen las cosas como pensamos.

Rendirse no es una opción, El dolor es pasajero el orgullo es eterno, No Pain no Gain y otras tantas frases y premisas motivacionales que las redes sociales y algunos  “influencers” nos meten por los ojos hasta tal punto de darlo como un dogma, algo que es innegable. Algo que en ocasiones pueden pasar factura. En este artículo propongo quitar hierro al asunto y tomar perspectiva en tanto que deportistas populares.

Te has apuntado al Ironman de Frankfurt, o el triatlón de Vitoria o quieres hacer una marca en una distancia X me es igual. Plazas que hay que reservar o retos a preparar con casi un año de antelación si quieres llegar a tiempo. ¡UN AÑO! Y lo decimos con toda la naturalidad del mundo. Y ojo que no voy a poner en mi punto de mira las políticas de devoluciones, todos las conocemos antes de apuntarnos y eso queda fuera de este post.

Me refiero a que a un año vista pones tu foco en un reto que te va a consumir muchas horas de vida, lo llamaremos “invertir” en el caso que llegues a la línea de meta con tu objetivo cumplido pero hasta la fecha son horas consumidas a la familia, los amigos, y algunos incluso del trabajo.

Pero señores/as en un año la vida puede dar un giro, o varios giros que van a hacer tambalear tu preparación, tu motivación, tu filosofía deportiva. A veces por factores intrínsecos pero otros muchos por circunstancias externas. Variables que, como deportista popular,  no vas a poder controlar y que te van a poner en una pasarela hacia un mar de tiburones con una afilada espada tras de tí. ¿Qué hacemos?

Llegados a este punto ¿rendirse no es una opción? ¿estamos seguros? Está claro que el mejor de los escenarios es superar las trabas, intentar poner solución a los pequeños problemas y avanzar pero… ¿Qué pasa si no es así? ¿Qué pasa si llegas al punto clave de la temporada, cuando más debes entrenar y las circunstancias te lo impiden? ¿Cuando te sientes solo luchando contra un molino de viento? ¿Estás agotado y el entorno no ayuda? ¿te das cuenta que no has podido sacar el tiempo que pensabas para entrenar? entonces, amigo lector/a,  tal vez, rendirse si es una opción.

Pero no debe ser una retirada dramática sino asimilar que no vas a culminar tu reto deportivo, no como un fracaso sino como una nueva oportunidad de construir un entorno sólido. Detectar las variables que no te acompañaron y saber si realmente tus expectativas se ajustan a  tu realidad cotidiana y tu entorno. En definitiva…¡APRENDER!

En definitiva, si por las circunstancias que sean, ves que no puedes llegar, NO PASA NADA, tus amigos, tu entorno quieren que seas feliz más allá de tu medalla de finisher.

 

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