Sistemas energéticos y su incidencia en el trabajo de resistencia. Parte I

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Dani Calvo – Como todos ya sabemos, lo que hace que nuestro cuerpo se mueva es el sistema muscular. Como todos los sistemas del cuerpo humano, éste necesita energía para poder producir contracciones por tanto movimiento. Los músculos son los encargados de transformar la energía química almacenada en el organismo en forma de nutrientes, en energía mecánica.

Hoy hablaremos de los tres sistemas que utiliza nuestro sistema muscular para poder desempeñar esta transformación, así dependiendo del tipo de ejercicio que realicemos se utilizará un sistema u otro para que los músculos obtengan la energía necesaria en cada momento. Esto afectará a nuestro trabajo de resistencia, por ello es importante aprender qué sistema estamos utilizando en cada momento para desarrollarlo correctamente

Para empezar, apuntar que la unidad energética que utiliza nuestro organismo es el A.T..P.  (Adenosin Trifosfato) y es la única forma de energía que es utilizada por nuestro cuerpo. Gracias al A.T.P se produce el movimiento.

El músculo se nutrirá de diferentes fuentes dependiendo del sistema esté utilizando en cada momento. Hay tres sistemas:

  • Sistema Aeróbico u Oxidativo.
  • Sistema Anaeróbico Aláctico.
  • Sistema Anaeróbico Láctico.
SISTEMAS ENERGÉTICOS
Sistema Aeróbico u oxidativo

Este sistema utiliza los recursos y nutrientes del cuerpo que ingerimos normalmente para mezclarlo con el oxígeno y producir una reacción de oxidación que da lugar a la generación del A.T.P necesario (Ciclo de Krebs). Los nutrientes utilizados son los que obtenemos mediante la alimentación común (Hidratos de carbono, Proteínas y Grasas).

Este sistema es el que más A.T.P. produce, siendo los hidratos de carbono o glúcidos los que más moléculas generan.

Sistema Anaeróbico Aláctico

Este sistema no utiliza los nutrientes del cuerpo para generar A.T.P. Para la realización de ejercicios muy cortos y muy intensos en el que la obtención de oxígeno nula, primero se utiliza el A.T.P. almacenado en nuestros músculos. Una vez se gasta, se empiezan a producir una serie de reacciones químicas de diferentes substancias como la Fosfocreatina con el Adenosin Difosfato (A.D.P), que se encuentran en pocas cantidades almacenadas en el propio músculo. Estas reacciones generan el A.T.P. necesario para obtener energía.

Estas sustancias se resintetizan en nuestro cuerpo de nuevo  tras un tiempo de descanso.

Sistema Anaeróbico Làctico

Si la alta intensidad del ejercicio se mantiene durante un tiempo, entonces se empiezan a utilizar los hidratos de carbono (principalmente Glucosa y Glucógeno), pero esta vez sin aportación de oxígeno, produciendo una Glucosis anaeróbica que genera una sustancia llamada Àcido Làctico o Lactato que se acumula en el músculo y produce fatiga. Cierta cantidad de lactato es utilizado para generar A.T.P. de nuevo, pero en muy poca cantidad, por tanto para un ejercicio de larga duración es importante no acumular demasiado para que este sea reutilizado.

Ahora ya conocemos cuales son las vías energéticas que utiliza nuestro cuerpo para generar energía. En el siguiente artículo veremos como los diferentes tipos de trabajo de fuerza y resistencia utilizan estos sistemas energéticos y que beneficios aportan.

Parte II

@danics81

Fuente: www.altorendimiento.com

imagen portdada blog.intersport.es

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About Author

Dani Calvo

Barcelona 1981. Técnico en Emergencias y Entrenador Personal. Apasionado del Run y el Trail Running de larga distancia. Triatleta Popular. "Todo es posible con esfuerzo y sacrificio"