Analizamos 5 estilos de triatleta, ¿Cuál es el tuyo?

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Igual que en el terreno personal, hay personas de distinto tipo, en el triatlón también se pueden distinguir tipos de deportistas.  Aunque cada arquetipo común trabaja con sus mejores intenciones y una total dedicación, no consiguen dar todo su potencial atlético. ¿Quieres conocer las tipologías de triatleta? ¿Podrías estar haciendo los mismos errores?

Una de las primeras reacciones (y más común) al no conseguir desenvolverte bien en las sesiones de triatlón es relacionarla con la simple acumulación de kilómetros u horas de entrenamiento, sin considerar otros elementos que facilitan el éxito en los entrenamientos, como la alimentación, el sueño o la recuperación. A menudo, y si no se cuenta con apoyo profesional, la confluencia correcta de todos estos factores puede convertirse en una carga complicada de sobrellevar. ¿Te parece si presentamos los cinco casos más comunes que destaca Matt Dixon, entrenador con más de 20 años de experiencia?

Tipo 1.- El ejecutivo ocupado

Es el típico alto(a) ejecutivo(a) de una empresa en crecimiento o de éxito, que tiene que soportar cada vez mayores responsabilidades, supervisar un gran número de empleados y viajar con frecuencia. En la vida personal, una familia que apoya fielmente su motivación por el triatlón, en donde quiere destacar en las carreras.

En este tipo de casos, el triatleta no siempre puede acabar los entrenamientos planificados por falta de tiempo. Una de las primeras soluciones es cambiar horas de sueño por bici, natación o carrera a pie, pero pronto se notan las primeras fatigas y pérdida de energía. Seguir una buena alimentación se hace también complicado si se viaja a menudo. Es aquí donde el estancamiento hace mella y el rendimiento se encalla, en el deporte, en el trabajo y en la vida en general.

www.elblogdelasalud.info

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La recomendación:

Para salir de este hoyo es necesario sentirse sano, recuperarse y desconectar, así que un buen enfoque es entrenar suave y sin estrés para recuperar la energía y la salud. Un segundo paso es evaluar a fondo el tipo de vida que se lleva, con el objetivo de conocer las exigencias del trabajo, de la familia y, tras ello, la verdadera disponibilidad de entrenamiento. Saberlo y aplicar la planificación es este sentido es igual a calidad de vida. Tras esta redirección, la idea es preguntarse cómo maximizar las horas disponibles para rendir en el deporte.

En el día a día van a sucederse cambios, que podrán ayudar a la recuperación, a la gestión de la energía, la calidad del sueño y a la composición corporal. Por ejemplo, tener un compromiso con una correcta alimentación, sobre todo después de cada entrenamiento, mantener una hidratación de calidad, descansar lo suficiente y ajustar el entrenamiento semanal a las posibilidades/disponibilidad. Con este cambio se consigue equilibrio, una mejoría en la calidad del entrenamiento y un rendimiento global, tanto en el deporte como en la vida en general.

Tipo 2: El contador de calorías

Es el típico deportista que mira por “estar siempre en el peso”, por su alimentación, que cree que su rendimiento mejora especialmente si consigue bajar algunos kilos. Por ello se fija especialmente en la dieta, con el objetivo de evitar un exceso de calorías después del entrenamiento y de controlarlas durante el resto del día.

Esto hace que el rendimiento en los entrenamientos se deteriore y lo que provoca a menudo es que el control de la dieta durante todo el día se vea desechado por atracones nocturnos. Si no se consigue bajar de peso se entre en una especie de frustración.

La recomendación: 

Para mejorar la situación es básico volver a restablecer el cuerpo, la salud y la energía mediante la reducción de los entrenamientos, el seguimiento de unos correctos hábitos alimenticios y permitir un descanso. Después de esto, la idea es entender que es necesario tener un buen aporte de nutrientes durante todo el día, ya que así se evitarán los atracones a las últimas horas del día. Por esto será clave trabajar en seguir unos buenos hábitos saludables para abandonar los déficit masivos en calorías.

Tal vez la intervención más importante es el cambio de mentalidad de la pérdida de peso a corto plazo para el rendimiento derivado de la salud, la fuerza y mayor potencia. De esto derivan mejoras en la condición física, resistencia y potencia y en la composición corporal.

Tipo 3: El obsesionado en los ritmos

El deportista que está comprometido con la mejoría constante y quiere clavar todos los tiempos sin perder un entreno. El GPS se convierte en imprescindible para ejecutar el plan de carrera dentro de los estrictos parámetros de sus zonas de entrenamiento, frecuencia cardíaca y de competición. Parece que no importa el terreno donde se entrena, el estado de ánimo de ese día o las sensaciones. Pero esta dedicación puede no producir los resultados esperados. Tras el éxito inicial, llega el estancamiento y una trampa para el deportista, que no le ve la salida.

La recomendación: 

Es un caso clásico en el deporte. Para ver cómo actuar, se debe comprobar en qué forma se utilizan las medidas y por qué la ayuda se más que dificulta la progresión. En estos casos puede venir bien un poco de desintoxicación, para volver a introducir las herramientas y aprender a utilizarlas y aplicarlas en su correcta medida. Para ello es necesario saber que:

1.- Las herramientas son retroalimentación: las podemos utilizar para realizar un seguimiento de la progresión, pero el componente fundamental es que los atletas sientan la correcta intensidad del entrenamiento. Nunca se debe perder el indicador interno de esfuerzo fácil, moderado, con fuerza y de carrera.

2. El lenguaje necesita evolucionar: Dejar de prescribir entrenamientos en términos de vatios o de frecuencia cardíaca. En lugar de ello, referirse al esfuerzo, con el uso de términos tales como “cómodo”, “moderado” y “trabajo fuerte de fuerza”.

3. Gestionar lo que hay, no lo que se espera: se debe gestionar la realidad de la fatiga, en lugar de perseguir vatios.

4. Introducir la libertad: Una situación como esta requiere de un poco de libertad y de diversión, eso es, incluir paseos con los amigos, entrenar intervalos más al azar o correr en zonas con pendientes y diferentes terrenos para trabajar la intensidad de diferentes formas.

Tipo 4: El campeón en entrenar

El deportista que nunca deja un entrenamiento sin hacer. Pero a pesar de toda la dedicación y el trabajo duro, las carreras acaban en decepción: los demás compañeros que, seguro que entrenan menos, ganan. Es común, en estas circunstancias, la pérdida de confianza, que las carreras se conviertan en pruebas personales y que se crea que la salida es entrenar más y más duro para conseguir avances.

La recomendación: 

A menudo pensamos que una carrera de ensueño sólo será si antes pasamos por realizar las mejores sesiones de natación, ciclismo y carrera a pie, como si éstas fueran competición. Por el contrario, la idea es cambiar el enfoque, para ver la prueba como el premio a todo el esfuerzo. Se debe entrenar por objetivos, siguiendo bloques, para no llegar al día de la carrera con un vacío de fuerzas, además de la irremediable tensión emocional.

Para llegar con la mejor preparación al día D será clave diseñar una correcta combinación de las sesiones, entre las que se intercalarán los entrenos “de apoyo”, para que ayuden en la recuperación o sean un puente para una próxima sesión importante.

Tipo 5: El azaroso

El deportista opuesto a las métricas, frecuencias cardíacas y ritmos, al que le gusta entrenar en grupos sin seguir un plan. Es ese atleta que entrena fuerte, que tiene un gran potencial pero que no quiere entablarse a una obligación de entrenamientos planificados. De hacerlo, la alegría de hacer triatlón desaparecería.

www.entreboxes.es

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La recomendación: 

Este tipo de deportista necesita una guía de entrenamientos y hábitos clave, en la que se permite cierta flexibilidad, pero que siguen una lógica para la progresión. Las ideas a seguir son:

1. Crear hábitos “de base”: Es fundamental que el deportista se comprometa a unos comportamientos clave, que incluyen el ir muy fácil en los días buenos, comer bien después de cada sesión y por supuesto desayunar todos los días y conseguir un sueño regular.

2. Comprometerse a un esfuerzo: A parte de las sesiones fáciles, en las de no pensar en nada más que en el paisaje por el que se pasa, el atleta debe comprometerse a un esfuerzo superior, en las que serán necesarios los ritmos.
3. El progreso de las sesiones clave: La planificación se basa en las sesiones clave -dos de natación, dos de ciclismo y dos carreras a pie pensadas específicamente para producir una carga real.

4. Mantener los entrenamientos de grupo: irá bien complementar una o dos sesiones semanales con una sesión de grupo.

Obsesionarse, sea cual sea el caso, no es la cuestión. Será necesario ponerse en buenas manos para poder guiar la preparación y las sesiones de forma correcta y equilibrada. Trabajar solos o sin apoyo puede incidir en que los errores o malas praxis sean más comunes de lo necesario.

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About Author

Laura Jimenez

Pineda de Mar, 1992. Graduada en Periodismo por la UAB y alumna Máster en Medios, Comunicación y Cultura, por la UAB. De nadadora a triatleta.