Dormir no es de cobardes

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La importancia de un buen descanso ha sido repetida una y otra vez por los expertos alrededor del mundo. En términos deportivos, existe una ecuación bastante simple:

Entrenamiento efectivo = Trabajo x Descanso

Pero muchos deportistas no recuperan lo suficiente, o no descansan lo suficiente entre las cargas de entrenamiento, lo cual desemboca en un atraso para la consecución de los objetivos. Así que lo que se suele hacer es incrementar aún más las horas de entrenamiento o los días de salidas para lograr el deseado avance, cayendo en el sobreentrenamiento. Pero la verdadera clave de la mejora no es añadir cargas, sino añadir más descanso.

Cuando no dormimos o descansamos lo suficiente, el córtex pre-frontal (la parte del cerebro que realiza la función ejecutiva, coordinación de pensamientos y acciones) sufre un tremendo golpe. Cuando estamos cansados, las células cerebrales no son capaces de absorber correctamente la glucosa – alimento que usa el cerebro como combustible-. El cerebro reconoce el hecho de que no dispone de suficiente glucosa, e inmediatamente empieza a reclutar carbohidratos simples y cafeína para suplir esta falta. Y esto se traduce en un mayor consumo de este tipo de alimentos, que suele recaer en la llamada “comida basura”.

Captura de pantalla 2015-08-04 a les 18.56.11La falta de sueño provoca que el cerebro sea incapaz de regular las emociones y mantener la atención en las tareas de forma fácil. Esencialmente, este estado es similar al asociado a un estado de embriaguez, en el cual podemos admitir que no ayuda claramente a centrarse! Así pues, estaremos más cerca de frustrarnos al realizar entrenamientos, por la incapacidad que nos supone el reaccionar adecuadamente a los estímulos que mandamos a nuestro organismo.

Por otro lado, mientras descansamos, producimos la hormona del crecimiento (HGH), sustancia fundamental para la reparación de tejido post-ejercicio, fabricada por la glándula pituitaria

Un estudio realizado por la Universidad de Stanford (California) en un equipo de básquet durante algunos meses, mostró que añadiendo una media de dos horas más de sueño durante la noche, los jugadores mejoraron su velocidad en un 5%; incrementaron cerca del 9% en el acierto en los tiros libres; mejoraron su velocidad de reacción y se sintieron más felices. Otros estudios han mostrado similares beneficios en jugadores de futbol u otros atletas.

Por lo tanto, ¿qué debemos hacer si queremos mejorar nuestro rendimiento y, por ende, los resultados? La respuesta es obvia: dormir más. Ir a dormir más temprano, una pequeña siesta al mediodía, o descansar un poco más durante el fin de semana (esta última opción, aunque no reemplaza las necesidades semanales, al menos, ayudará en algo).

Pero, ¿cuánto hay que dormir o descansar? Normalmente hemos oído que dormir ocho horas seguidas es la cifra mágica. Pero quizá ese no sea el caso, al menos en personas que realizan entrenamientos regularmente. Para hacernos una idea, ejemplo de un par de casos: Usain Bolt duerme una media de 9-10 horas al día y Roger Federer, alrededor de 12 horas.

Así pues, démosle al descanso una prioridad en nuestro entrenamiento. Nuestro cuerpo nos lo agradecerá.

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Judith Perez

Castelldefels, 1979. Maestra especialista en Educación Física. Triatleta popular, cerrando las clasificaciones. Mens sana in corpore sano.