El pie, ¡ese gran olvidado!

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Adaptado a la bidipedia, el pie desempeña una doble función, debe permitir el desarrollo dinámico del paso al caminar y debe soportar el peso del cuerpo y la reacción del suelo. Esto supone, simultáneamente, resistencia y flexibilidad. Por ello consta de 26 huesos, 31 articulaciones, 20 músculos propios, cientos dereceptores sensoriales, tendones y ligamentos. Sin embargo, el pie sufre deformaciones, sujeto a las tensiones mecánicas del peso y las del calzado, y a menudo están lejos de ser ideales.

El pie es como una bóveda sostenida por 3 arcos ( a los que deberíamos llamar armaduras ) que descansan sobre 3 puntos de apoyo. Así pues, la bóveda plantar es una lámina flexible que juega el papel de amortiguador de las presiones y que adapta su forma según sea la del suelo.

Al estar de pie, el peso se reparte sobre 3 puntos de apoyo:

  • delante y afuera, la cabeza del 5º metatarso, estructura ósea delgada, concebida para soportar poco peso;
  • las tuberosidades posteriores del calcando, detrás de las estructuras óseas macizas, hechas para recibir el máximo peso;
  • delante y adentro, la cabeza del primer metatarsiano, que aguanta casi todo el peso restante.

Comparándolo con arquitectura, podemos decir que es una estructura soporte de forma triangular. La carga soportada por la parte superior entraña solicitaciones por compresión ( en las partes altas ) y de estiramiento ( en la parte baja, denominada tirante ). Ello permite, gracias a la relativa elasticidad del elemento base, soportar una carga importante.

Dicho esto, y sin entrar en más detalles de las miles de hojas que podríamos escribir sobre la anatomía del pie, se puede deducir la importancia de mantener la elasticidad, flexibilidad y resistencia de cada parte del pie para que cumpla su función sin provocar por la precariedad de su estado, lesiones en otras partes del cuerpo.

Para ayudar a nuestros pies a hacer bien su trabajo y evitar esas siempre odiadas lesiones que nos hacen parar y maldecir todo lo maldecible, podemos incluir en nuestra rutina de entrenamiento unos sencillos ejercicios como “iniciación a cuidar nuestros pies”:

  • el masaje es una de las mejores formas de estimular los nervios y los músculos de los pies;
  • desliza los dedos de tus manos entre los dedos de tus pies, que tus dedos de los pies consigan “aire” entre ellos;
  • usa tu codo para masajear en profundidad la base del pie;
  • con ayuda de tus manos flexiona y extiende los dedos de tus pies, primero de uno en uno y después todos en conjunto;
  • camina descalzo sobre diferentes superficies, ya que los miles de receptores que se encuentran en tus pies van a enviar valiosa información a tu cerebro para decirle a tu cuerpo dónde está en el espacio y cómo es el terreno. Estimulando activamente estos receptores, se mejora el equilibrio y aumenta la circulación sanguínea.
  • anda sobre los talones;
  • ahora de puntillas;
  • haz una flexión dorsal y una flexión plantar profunda;
  • eversión e inversión del pie exagerada;
  • agarra una toalla en el suelo con tus dedos de los pies y pasátela de un pie a otro;
  • mantén apoyado el dedo gordo en el suelo y despega los demás;
  • ahora a la inversa;
  • separa los dedos de los pies todo lo que puedas entre ellos sin ayuda de tus manos.

Todo bastante fácil!

“Pierde” un poco de tu tiempo en GANAR  salud para tus pies!!

Foto: espn.go.com

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About Author

Aitziber Santos

Entrenadora personal con más de 10 años de experiancia y triatleta reconvertida a Crossfitera. Siempre estudiando, ahora indagando en la nutrición deportiva. Vida sana como pasión, devoción y diversión.